Bienvenida a Luis Pastor (Aula Literaria del Brocense)

Texto leído el 27 de mayo de 2026 para recibir a Luis Pastor en el Aula Literaria del Brocense

 POR DIONISIO LÓPEZ


“Luis Pastor va a venir al instituto”, se oye por los pasillos, por la cafetería, por la sala de profesores. Luis Pastor, —flor de jara, mariposa de noviembre, paz de Santiago— hombre que ha hecho de la palabra una casa y de la canción un lugar donde todavía es posible la verdad.

Y entonces algo cambia. Porque no viene solo un músico. No viene solo un cantautor. Viene alguien que ha sabido escuchar el rumor de la tierra y el temblor de la gente. Alguien que ha cantado para los que permanecen “a la intemperie”, para quienes aún creen que la memoria sirve para encender luz y no para guardar cenizas.

Luis Pastor, —marinero sin mar, verso lanzado al futuro, duda en la certeza— y sus canciones llevan décadas acompañando vidas. Han habitado las cocinas, los coches, las plazas... Y nos hablan de Extremadura, de la emigración, del amor, de la dignidad y de la esperanza con una voz que nunca necesitó gritar para ser inmensa.

“Luis Pastor va a venir al instituto” y nos emociona porque con él comprendimos que una canción puede ser también una forma de resistencia. Que cantar es una manera de cuidar el mundo. Por eso Luis, —pasajero del amor, verso de José Afonso, música de viento y agua— tu presencia aquí tiene algo profundamente importante. Porque en tiempos donde todo parece rápido, superficial y olvidable, tú sigues defendiendo la lentitud de la emoción verdadera. La palabra trabajada. La humanidad. La ternura. Y la conciencia.

Vivimos rodeados de ruido y velocidad, en tiempos de mercados y valores, en tiempos de luna menguante. Pero contigo, con tu voz, nos detenemos para convertir el silencio en canción, la canción en refugio y el refugio en resistencia.

Gracias, Luis, por cantar a los olvidados. Gracias por demostrar que la poesía puede bajar a la calle sin perder su altura. Gracias por traernos la memoria que nos ayude a construir los días que vendrán como manzanas, como cuchillos, como alegrías.

Hoy este instituto está más despierto gracias a tu música y a tu voz.

Bienvenido a tu casa, Luis —ángel caído, barbudo estrafalario, árbol de Berzocana—.





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