Robe y el tiempo

Ayer, en el gimnasio, toda la clase fue con Extremoduro de fondo; Sofía lleva varias semanas ensayando «Ama, ama y ensancha el alma» para una actuación el Día de la Paz; hace un par de años, el Museo del Prado se promocionaba con «El poder del arte»; tengo unos amigos que acompañaron su boda con música de temas de Extremoduro y de Robe interpretados por un cuarteto de cuerda; he visto coros amateurs y profesionales que también los llevan en su repertorio; muchos de los últimos poetas del Oeste lo citan como referente…

Alberti quería ser «flor de mi pueblo […] / que me llevara en la oreja / un labriego de mi pueblo». Parece que Robe, antes de su ida, ya lo había logrado.
Recuerdo que hace unos quince años, cuando daba clases en su ciudad, tanteé la posibilidad de llevarlo al instituto gracias a la mediación de un amigo común (ahora pienso que seguramente no lo habría aceptado). En todo caso, la propuesta no llegó a hacerse por la petición de varios compañeros de claustro a quienes no les hacía mucha gracia la idea.
Según me contó el pintor Brea, está preparando un enorme mural sobre él para algún lugar de Plasencia; y el alcalde ha dicho que se abrirá un centro cultural con su nombre…
Quizá sea cierto eso de que la verdad solo necesita tiempo. Ojalá.
DEP



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